El Hospital Materno Infantil “Dr. Héctor Quintana” se convirtió en una verdadera carpa de circo para celebrar el cierre del proyecto por el Mes de las Infancias, impulsado por estudiantes y docentes de la Modalidad de Educación Hospitalaria y Domiciliaria (MEHyD) del Ministerio de Educación de Jujuy.

La propuesta, denominada “El Gran Circo de las Infancias”, reunió a niños, niñas y adolescentes, familias, docentes y autoridades educativas en una jornada donde el arte se transformó en una herramienta para acompañar las trayectorias escolares dentro del ámbito hospitalario.

Entre las autoridades presentes estuvo la secretaria de Gestión Educativa, Carolina Requelme, quien acompañó el cierre y felicitó a los docentes de los niveles Primario y Secundario y, especialmente, a los estudiantes que participaron de la propuesta.

Cuando aprender también es jugar

Durante la jornada, el hospital se llenó de color con una serie de actividades pensadas para que los chicos pudieran expresarse y compartir sus producciones.

Hubo acrobacias, teatro, muestras de trabajos y diferentes expresiones artísticas, en una puesta que tuvo como protagonistas a los propios estudiantes y que también contó con la participación de sus familias.

“Pasen y vean la destreza, el humor y la ternura. Ellos transformarán el ateneo en una verdadera carpa de circo”, fue la invitación que acompañó la propuesta.

La actividad buscó mostrar que, aun en contextos atravesados por una internación, un tratamiento médico o el reposo en el hogar, la educación puede sostenerse y generar espacios de encuentro, creatividad y aprendizaje.

La escuela que no se detiene

Durante su discurso, la responsable de la Modalidad de Educación Hospitalaria y Domiciliaria, Claudia Flores, destacó el sentido profundo de la tarea que realizan los equipos docentes.

“Hay momentos en los que la vida nos exige pausar el ritmo del mundo exterior para mirar aquello que verdaderamente importa. Y hoy nos reúne aquí una de las razones más hermosas y sagradas que puede convocar a una sociedad: la sonrisa de un niño”, expresó.

Flores señaló que para muchos niños y niñas la infancia puede verse atravesada inesperadamente por una internación o por el reposo obligatorio en sus hogares.

“Es allí, en el corazón de la incertidumbre, donde la escuela pública hace algo verdaderamente milagroso y no se detiene”, sostuvo.

Desde el Ministerio de Educación también destacaron el acompañamiento de las familias y el compromiso de los docentes, quienes sostienen las propuestas pedagógicas con dedicación y sensibilidad.

Así, el cierre del proyecto dejó algo más que una muestra: puso en escena el valor de una modalidad educativa que busca que ningún niño, niña o adolescente tenga que interrumpir su derecho a aprender por estar atravesando una situación de salud.