BANDERA NACIONAL DE NUESTRA LIBERTAD CIVIL 

 

Antecedentes y Significado:

En el primer piso de la Casa de Gobierno de Jujuy, se atesora una preciosa reliquia: la Bandera Nacional de la Libertad Civil, enseña que el general Manuel Belgrano creó y entregó al pueblo jujeño el 25 de mayo de 1813 en obsequio al honor y al valor demostrado por los hijos de esta tierra en las batallas de Tucumán y Salta.

Se trata de un paño de raso blanco en cuyo centro el prócer hizo pintar las armas de la Soberana Asamblea del Año XIII y que tremoló por primera vez en el cielo de Jujuy el 25 de mayo de 1813, con motivo de los actos organizados por el Cabildo para celebrar el tercer aniversario de la Revolución de Mayo.

La propia pluma del general patriota nos cuenta lo que ocurrió aquel día memorable y por qué hizo el gran obsequio: “acostumbrados estos pueblos a estandarte, deseó este Cabildo sacar una bandera, y le franqueé la del Ejercito para la víspera y fiesta, y habiendo preparado una blanca en que mandé pintar las Armas de la Soberana Asamblea General Constituyente que usa en su sello, después de haberla hecho bendecir, concluido el Tedeum, se la entregué al expresado cuerpo para que la conservara con el honor y el valor que habían manifestado los dignos hijos de esta ciudad y su jurisdicción que habían servido en mi compañía en las acciones del 24 de septiembre y 20 de febrero último…”.

No se trataba de un hecho protocolar más, sino de una expresión de soberanía, ya que la bandera blanca y celeste del Ejército y la recién creada Bandera Nacional de la Libertad Civil flamearon entonces juntas por primera vez, reemplazando al antiguo pendón real que se acostumbraba pasear en las fiestas de la colonia. Y el pueblo fue protagonista de este hecho, como lo narra el teniente gobernador de Jujuy, Francisco Pico, cuando da cuenta de la ceremonia al Gobierno de Buenos Aires: “enarbolada ésta, estuvo a la expectación pública todo el día en la galería del Cabildo: vítores y aclamaciones solo han resonado en este pueblo, en vista de tan majestuoso respetable acto; la alegría y contento se veía renacer en los semblantes de estos beneméritos vecinos recordando en unión el memorable día de nuestra libertad política…”.

Los cabildantes jujeños también quisieron dejar constancia del hecho y en un acta del 29 de mayo de 1813, expresaron: “Los Señores de este Ilustre Cabildo, hallándose congregados a toque de campana, en esta su Sala de sus Acuerdos, […] dijeron todos: que para perpetuar la plausible memoria a los buenos hijos de la Patria y ciudadanos de este pueblo se asiente en este Libro de Acuerdos una constancia de la generosidad con que los días 24 y 25 del corriente se digna el Señor General en Jefe del Ejército Auxiliador Don Manuel Belgrano ceder y poner en manos de este Ayuntamiento la Bandera Nacional (de nuestra Libertad Civil) con el importantísimo y laudable objeto de que se eternice tal digna memoria e igualmente sea reconocido tan digno Jefe por un héroe que le bendecirá la posteridad y dando por concluida esta constancia la firmamos por ante nos, a falta de Escribano.”.

Venerada a lo largo de dos siglos, la bandera se conservó primero en el viejo Cabildo de la ciudad, luego pasó a la Catedral y de ahí a la primera Casa de Gobierno. Desde el año 1927, se guarda en el Salón de la Bandera, que se hizo construir especialmente para rendirle homenaje. Se puede decir que es una “bandera viajera” ya que fue exhibida en grandes celebraciones patrias realizadas en Rosario, Tucumán y Salta, hasta que en 1920 se dictó una ley que prohibió sacarla de la provincia.

El vexilólogo Miguel Carrillo Bascary, autor de una exhaustiva investigación sobre el tema, relevó la abundante documentación referida a la Bandera Nacional de la Libertad Civil en relación a su origen y a su evolución como símbolo patrio a lo largo de doscientos años y concluyó que se trata de una bandera nacional, ya que ese carácter le dio el propio general Manuel Belgrano, quien ostentaba entonces el cargo de capitán general, con facultades militares y políticas conferidas por el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Según este autor, también se trata de una “Bandera del Pueblo”, pues valora, jerarquiza y enaltece la acción invisible de miles de personas anónimas que posibilitaron grandes hechos de nuestra nacionalidad, con la sumatoria de sus esfuerzos y sacrificios. “Las vidas de estos ignotos ciudadanos, jóvenes y viejos; pobres y ricos; cultos e iletrados; hombres y mujeres; poseen un heroísmo comparable al desplegado en el campo de batalla por los combatientes, sin los ribetes espectaculares de las campañas militares pero con similares merecimientos correspondientes al triunfo constante sobre las miserias de la condición humana. Estos lauros también se escriben, tanto con la sangre de la vida oblada en el silencio de lo cotidiano, como con la vertida armas en mano. Este fue el merecimiento de aquellos bravos jujeños de 1812 y 1813, en las gloriosas jornadas del Éxodo, Tucumán y Salta”.

El valor de esta insignia, además de todo lo señalado, radica en que es la única bandera material creada por el general Manuel Belgrano que ha sobrevivido hasta nuestros días, y de lo que se tienen incuestionables pruebas documentales, a diferencia de otras banderas históricas cuyo origen es incierto y controversial.

Existe, además, otra razón para apreciarla: cuando Belgrano la concibió, consciente plenamente de la trascendencia de sus actos, es claro que le interesó algo más que complacer a esos hombres y mujeres con los que había vivido las horas más dramáticas de la lucha revolucionaria, al tener que dejarlo todo por las urgencias de la Patria en lo que fue el Éxodo Jujeño. La libertad -quiere decir entonces- es un bien supremo que nuestro país no consiguió sino con grandes sacrificios y esfuerzos que nunca, jamás, deben ser olvidados.

En 2015, el Congreso Nacional aprobó la Ley 27134 que reconoció a la Bandera Nacional de la Libertad Civil como símbolo patrio histórico de todos los argentinos.